viernes, 31 de diciembre de 2010

Mis (des)propósitos


  1. Quererme más y mejor. Interiormente, malpensad@s,... Porque yo lo valgo, como el champú.
  2. Recuperar algunos objetivos escondidos en el fondo del baúl de los recuerdos y ponerlos presidiendo mi mente. Que este año me he dormido en los laureles de Plutón, como poco, y eso no puede serrrrrrrrrr. I deserve something better!
  3. Disfrutar de todo lo que pueda y quiera, siempre que pueda y quiera. Amén.
  4. Ser una amita de casa ejemplar. Porque mi piso lo necesita y, a veces, yo también. Aunque nunca se lo reconoceré a mi madre. Y si alguien se chiva, lo ma-to.
  5. Cuidar más a mis amig@s y tomar más cafeses/birras con ell@s. Más a menudo, quiero decir, no más cantidad. Que de eso ya voy a buen ritmo.
  6. No ofuscarme por cosas que no merecen la pena. Y si hace falta desahogarse y gritar pues me vuelvo (más) majara un momento, pego un par de golpes a un saco o 4 gritos al cojín y lista, como nueva.
  7. Pisar asiduamente el gym, aparte de pagar la cuota mensual como buena y sedentaria samaritana. Bueno, pisar y entrar a hacer alguna clase, claro. Que nos conocemos.
  8. No utilizar eufemismos y decir las cosas por su nombre. Con todas las letras. No quiero perder el tiempo ni que me lo hagan perder. Las cosas claras y el chocolate espeso. Coño.
  9. Dejar de fumar. Porque en breve me veo apedreada en cualquier plaza o exiliada y perseguida como una proscrita sin patria donde caerse muerta. Tengo miedo.
  10. Recordar lo inútiles que son estas listas y no hacer la del año que viene para no cumplirla, una vez más.

jueves, 30 de diciembre de 2010

El cantar de una nibelunga


Un día más amanece, lentamente, la ciudad;
el sol va dibujando claros y sombras en el sofá.
Una mañana más, sola, tranquila, serena;
sensaciones similares a una noche de luna llena.

Te hecho de menos. ¿Dónde estás?
A veces, todavía creo oírte en la escalera caminar.
Solamente quisiera abrazarte y hablar contigo.
¡No necesitaría más que molestarte un ratito!

Lo sé, no soy justa, me conoces, ya sabes:
siempre he volado alto, como las aves.
Pero reconozco que avanzar me cuesta,
teniendo tantas preguntas sin respuesta.

Te hecho de menos. ¿Nos volveremos a ver? No sé.
Pero, como los reyes Burgundios, no me rendiré;
aunque las huestes de Atila pretendan la conquista,
esta vez, te prometo ser, yo, mucho más lista.



Vencer sabes que no me voy a dejar,
ni de rodillas me voy a postrar,
ante nada ni nadie que mi libertad coarte.
¡Resistiré con mi honor como estandarte!

Te hecho de menos. ¿Y tú a mí?
Sé que no fui perfecta ni para ti;
pero es cierto que el tiempo todo lo cura,
y a mí me ha dado experiencia y cordura.

Es absurdo, pero siento que todavía me faltas,
y tengo días en los que me consume la rabia:
me siento como la última nibelunga en danza,
abandonada, desolada y con ansias de venganza.

Te hecho de menos y sé que solo estás en mi recuerdo.
¡No sé ni porqué te escribo este horrible verso!
Lo siento, pero no he podido evitarlo,
por una vez he tenido la necesidad de gritarlo:

¡papá, te hecho de menos!

lunes, 27 de diciembre de 2010

La comunidad

Desde hace unos días, vuelvo a ser presidenta de la escalera. Ya ves. Llevo 5 años en el piso y ya lo he sido 3 veces. Aquí hay tongo.

En este tiempo, plagado de celebraciones navideñas, entre comilona y comilona, fiesta y fiesta o siesta y siesta (a proporciones similares, o sea, todo en exceso), he ido meditando algunas ideas para ejercer mi nuevo cargo.

No tengo muy claro si ésta, mi tercera vez, me merecería una sesión de investidura protocolaria, pero creo que si pudiera hacer mi discurso de toma de posesión del honorable cargo, ante todos mis queridos vecinos, fantasearía con soltar algo parecido a lo siguiente:

Apreciados vecinos,

Me complace enormemente presentar mi candidatura para ser investida como la YoQuéSéava presidenta de La Comunidad, junto con el programa de gobierno que me acompaña y pedirles su confianza.

Si me permiten una breve referencia personal, les diré que durante el largo periplo, de casi 365 días que me ha llevado hasta aquí, en muchos momentos me he preguntado qué sentimientos impregnarían mi espíritu.

Y hoy puedo decir que el único sentimiento que me acompaña es el de agradecimiento.

Porque por fin voy a poder denunciar a la vecina morosa que nos debe más de 2000 euros y por culpa de la cuál casi estamos en números rojos. Pero que a todo el mundo le daba pena cuando nos venía haciendo pucheritos a las reuniones mientras tiene su piso alquilado y va cobrando dinerito contante y sonante cada mes.

Porque voy a cambiar de empresa de limpieza, ya que estoy harta de repetir que repasen bien todos los rellanos y que el terrado también entra en el contrato. Debe ser que la fregona se les niega a subir las escaleras.

Porque empezaré a mirar presupuestos para adecentar esta fantástica escalera que sobrepasa los límites de mi tolerancia visual cada vez que llego a casa y tengo que andar 35 escalones rodeada de semejante tonalidad rosa pastelón que me invade hasta la rabadilla.

Porque haré que pongan los bajantes de PVC, y cambien los 1000 parches de plástico malote que tenemos ahora. Que cuando no revienta el de abajo, es que pierde el de arriba. Y total, como que no apesta,…

Porque cambiaré el seguro de compañía, que para eso trabajo en una aseguradora y sé que los de ahora nos están tomando el pelo.

Porque también cambiaré de gestoría. Cobrando lo que nos clavan al año, la tipa con la que siempre me estoy discutiendo me tendría que dar masajitos en los pies y no dejarme en la estacada si pasa algo el fin de semana ‘porque hacen horario de oficina’. El colmo. Como si los apagones y otras calamidades entendieran de horarios laborales, que se lo digan a los del Carmel esta Nochebuena.

Porque los gastos de electricidad los voy a repartir entre TODOS los pisos. Incluido el local de los bajos. Ah, y de paso, que quiten el empalme gracias al cuál les estamos pagando la luz de la peluquería desde hace tiempo. Menuda jeta.

Si yo tengo que dar mi teléfono para que me puedan localizar, quiero los teléfonos del vice-presidente y los secretarios. Que aquí vamos a pringar todos, porque yo también tengo derecho a no estar disponible.

Con los teléfonos anteriores y el resto de cambios, pondré una hoja con ‘teléfonos útiles’ actualizada, además de dejar una copia en cada buzón. Para que no me estén tocando las narices cada vez que pase una tontería.

Habrá unas ‘normas de convivencia básicas’ que recordaré de la misma forma: sobretodo los horarios de ruidos (para la vecinita pija de los insufribles tacones, para la pareja que se discute a grito pelado en la escalera y pega portazos, para el vecino que redecora su casa arrastrando los muebles a las tantas de la madrugada y para el tenor follador que se debe creer que vive solo en el desierto y no le oye nadie, sobretodo).

Agradeciendo de antemano su colaboración, me despido atentamente, ansiosa por ejercer mis funciones en aras de mejorar nuestra convivencia, con temple pero también con mano firme.

Pero como que no voy a poder decir todo esto, lo haré en la clandestinidad, poquito a poco, sin pregonarlo a los 4 vientos para no discutirme con nadie, pero sin pausa. Una cosa detrás de la otra. Xino, xano. Total, tengo un año enterito y una hojita sellada por la gestoría y aprobada según acta de reunión confirmada donde ciertos propietarios (casualmente mayoría absoluta) me han firmado la cesión de representación. Ups!



miércoles, 15 de diciembre de 2010

Que venga Iker Jiménez y lo vea

Sí, sí, como suena. Necesito que venga a mi mini-piso el equipo de Cuarto Milenio a investigar una serie de fenómenos paranormales que se vienen produciendo de un tiempo atrás. Bueno, y ya de paso, que cuando me hagan el reportaje que vengan también los Cazafantasmas y me hagan un poquito de limpieza de entes extraños y otras pelusas que corren por el pasillo. Si hace falta, haré café y eso. Para amenizar. 

Mi intención era escribirles un e-mail con algunos detalles para que traigan el equipo que crean necesario, me explico: 

  • Dentro de la lavadora hay un ser que se zampa mis calcetines. Y encima es un tipo fino porque selecciona uno de cada, nunca de par en par. Please, mandadlo al Bulli de Calzedonialandia en algún universo paralelo. Que se ponga las botas y me deje en paz, que ya he tenido que ir con un pie de cada color por su culpa. 
  • En la nevera pasa algo raro cada vez que me voy de casa, porque cuando la vuelvo a abrir nunca está lo que creía que había. Sobretodo me pasa con el chocolate, así que habría que buscar a un bicho gordo y con granos. Éste será fácil de localizar, digo yo. Ponedlo perpetuamente con la dieta de la alcachofa. 
  • Debajo de la cama a veces aparecen y desaparecen cosas. Sospecho que debe haber una puerta al más allá o algo así. Cerradla con llave, cerrojo, candado y silicona. Estoy harta de sorpresas. 
  • También me ronda un cleptómano cabrón, que me quita las cosas y/o me las cambia de sitio. Hay que cortarle las manos, dedo a dedo, uña a uña. Quiero hacerme un collar con sus falanges, falanginas y falangetas. 
  • En el armario de la ropa hay un simpático que se dedica a esconderme las prendas que me quiero poner. Debe leer la mente también, así que ojito porque os verá venir. ¿Podéis pedirle a Yola Berrocal que os ayude? Creo que no lee las mentes en blanco. 
  • ¿Y qué me decís del poltergeist de la tele? El muy idiota me fastidia las mejores escenas de las pelis haciendo que falle la TDT e incluso me quita el volumen cuando quiero escuchar el tiempo. ¡Es indignante! A este habrá que castigarlo a leer 3 libros al día. Empezando por las novelas de Corín Tellado. Toma. 
  • ¡Ah! Y no me quiero dejar al burlón. Ese que se mete en el espejo y hace que mi cara parezca la de un zombie cuando me estoy lavando los dientes. ¡Bufff! Éste me cae especialmente mal porque además puede tele transportarse de un espejo a otro y así hace que mi culo parezca una plaza de toros cuando me pruebo ropa ajustada. Si podéis, matadlo lentamente. Que sufra. 
  • Nota importante: El del teléfono y el ADSL es colega. A éste lo conozco, se llama Orange. Lo tengo controlao y lo voy fusilando a incidencias regularmente. Así que no os molestéis que de este me encargo yo. 
Vale, juraría que no me dejo nada. Ya he dicho que vivo en un zulo, así que creo que conviviendo con todas estas presencias extrañas ya no cabe ni un alfiler. Estoy por negociar con ellos algún tipo de subalquiler. 

En fin, ya veis que será una experiencia entretenida y que, verdaderamente, necesito vuestra ayuda de forma urgente. S.O.S.

Todo rima con ajo


Érase una vez un niño muy BAJO
Al que no le gustaba nada el feo ANDRAJO
Que su madre le había puesto DEBAJO

Entonces se escapó de casa CABIZBAJO
Pues se conocía de memoria un buen ATAJO
Hacia el oscuro bosque de HIERBAJOS

Pero su aventura no duró un CARAJO
Porque el muy impulsivo PEQUEÑAJO
Había dejado olvidado su CONTRABAJO

Pero su lista madre, que se ABSTRAJO
Sabiendo que solo era un breve ALTIBAJO
Tocando con fuerza el instrumento lo ATRAJO


Colorín colorao este cuento s’acabao y qué a gusto me he quedao. Chim pum.


viernes, 10 de diciembre de 2010

Estimados Reyes MaJos,


¿Cómo empezar esta carta? No sé, seamos sinceros: hace años que no os escribo, que no voy a la cabalgata y que no os dejo chupitos de licor a vosotros ni agua para vuestros camellos. Tampoco pondría la mano en el fuego asegurando que me he portado bien este año. Ha habido un poco de todo. Nadie es perfecto. Eso sí, las intenciones con las que he hecho las cosas nunca han sido malas. Entiendo que con eso vale, ¿verdad?
Pues entonces, a sabiendas que estoy cerca de la beatificación, os detallo a continuación unas fruslerías que se me han antojado y que vosotros, poderosos y ultra-mega-híper-súper-chachi-millonarios como sois, seguro no tendréis problema en regalarme:

  • Una replicante idéntica a mí sin fecha de caducidad: para tener una mejor amiga siempre a mi lado.
  • Un tele transportador (así no me haría falta la puerta del armario hacia Narnia). O, si es muy caro, me conformaría con los Zapatos Rojos del mismo modelo que Dorothy. En un 39, por favor.
  • Una cápsula del Dr. Slump con una máquina del tiempo dentro: es que soy un pelín inquieta, sabéis. Prometo no cambiar naaaaada, por las bragas de Mafalda.
  • Un mapa del merodeador: para tener localizados a todos mis amigos siempre que quiera. Como si viera a los SIMs. 
  • Una espada láser: para liberar momentos de tensión. Igual que una pelotita de goma antiestrés versión gore.
  • Un contenedor de fantasmas: por si me cruzo con algún que otro gilipollas, poderlo succionar y que desaparezca de mi vista.
  • A Wall-E y a R2D2 (al plasta de C3PO os lo podéis ahorrar): para que me hagan compañía cuando me aburra. Vale, vale, cierto, cierto, y para me ayuden con las tareas domésticas. A Chewaka ni nombrarlo, que me dejaría pelo por todas partes. Los Ewoks tampoco, aunque vayan más tapados.
  • Un mini-portátil híbrido entre Hal y Skynet con la pantalla táctil de Minority Report. Con botón de apagado rápido de emergencia por si se vuelve majara, que no soy tonta. Disco de rearranque incluido, claro.
  • Un caza imperial: para darme el gustazo de hacer unos loops por el cinturón de Orión.
  • Una casita de verano en Pandora: para mis momentos disconnecting people, connecting nature (imprescindible el plugin USB para el pelo).
  • El chip prodigioso: para visitar lo que hay dentro de los demás. Esto es pura curiosidad, lo admito. No tuve suficiente con ‘Érase una vez el cuerpo humano’, mira.
  • La motosierra de Leatherface: para mis trabajos de Bricomanía.
  • La careta de Jason: creo que quedaría monísima en mi tocador.
  • El triciclo de Jigsaw: sería un precioso florero.
  • Y ya puestos, una de las motos de Tron también estaría muy guay. Con el equipo fosforito a conjunto. Color rosa, NO.
  • El teléfono/mando universal de James Bond: para poderlo llevar todo, todo, todo por control remoto y no tener que mover el pandero del sofá si no me apetece.
  • La brújula de Jack Sparrow: para que siempre me indique dónde está lo que más deseo en cada momento. Para cuando cambie de ideas. Hay que ser previsora.
  • A Saphira, la ‘dragona’ de Eragon: para que me lleve a dar un voltio por Barcelona mientras quemamos algunas ‘basílicas’ desde el aire.
  • Un Terminator (último modelo a poder ser, T-1000 o T-X, ¿vale? No me regateéis con un roñoso T-800 en un mercadillo): para que me proteja de posibles - o seguros - enemigos que haré utilizando todo lo anterior.
  • El brazo de Hellboy: por si me entra un ataque de cólera y necesito entrar un momentín al infierno a patear los culos de unos cuantos demonios.
  • El bastón de Gandalf el Blanco y su versión de bolsillo como la varita de Harry Potter (por favor, no la confundáis con la de Ron que la liamos): pues para,… hace falta que lo explique ??? Pues por si se me enfadan los del inframundo tras ser humillados, por ejemplo. 
  • El neuroconector de Días Extraños: ¿o es que vosotros nunca habéis querido leer otras mentes?
Mmmmm, y creo que ya está; bueno, no, me queda un último caprichito: ¡quiero un condensador de Fluzooo! Que no tengo ni idea de para qué sirve, pero mola mazo. Porfi, porfi, porfiiiii.

Ah, y un aviso: si os estáis planteando regatearme en algo, tened en cuenta que desclasificaré vuestro pasado,…
-          necrófilo (viejo y canoso Melchor buscando tema en el cementerio de Montjuic, tararí que te vi),
-          zoofílico (pelirrojo Gaspar teniendo una sesión convenientemente gravada con cámara oculta en la selva con el Rey León mientras le cantabas Hakuna Matata en la nuca)
-          y pedófilo (eh, Baltas,…digo, ¿Michael?)

... en Wikileaks, que suena a chungo.


Venga, un cariñoso abrazo a los cuatro (porque el gordinflón de rojo no se salva, ¿o qué os pensábais? Nunca dejo rehenes.),

Yo

PD: por cierto, cuando vengáis a dejarlo todo, por favor, traed monedas sueltas para el parquímetro de la zona azul o verde, ¿ok? Es que a los no residentes (es lo que tiene venir de Oriente) se les clava por quedarse en la city. Sorry.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Réquiem por Fulanita de tal (Fdo: Menganita)

Querida Fulanita de tal,


Recuerdo perfectamente tu devenir. Naciste un viernes santo.

Ironías de la vida.

Fuiste una niña muy traviesa, diría que mala incluso, aunque solo a veces. Vamos un trasto de cría.

Insoportable.

En tu adolescencia te convertiste en un caso realmente difícil. Siempre contra el mundo. Dando por culo a todos los demás. Porque te creías más chula que un ocho. Porque pensabas que no encajabas. Porque el universo estaba equivocado y nadie te comprendía.

Rebelde sin pausa.

Fuiste hacia la edad adulta con prisas, asumiendo siempre más de lo que te correspondía. Porque tú podías con todo y con todos.

Ilusa inconsciente.

Maduraste rápido, pero a tu ritmo. Te convertiste en una persona seria y responsable, como tenía que ser. Empezaste a aceptar tus rarezas y excentricidades, al mismo tiempo que comprendías que todo el mundo tiene un lugar. Y te construiste tu particular castillo de naipes.

Todavía creías en los cuentos de hadas.

Pero la vida te enseñó los dientes. Desgarró pedazos de tí. Dosificándolos poquito a poco. Como si disfrutara de tan dolorosa tortura. Recreándose en el juego macabro de irte haciendo polvo la mente y el corazón. Ahora un cachito pequeñito, luego un trozo más grande, más tarde en mil pedazos. Hasta que no te quedó nada.

Y te costó, pero aceptaste tu derrota.

Y decidiste morir.

Entonces nací yo. En tu nombre, con tus recuerdos, con tus vicios, con tus pensamientos, con alguna de tus ilusiones, con tu orgullo, con tu alma, pero con una nueva perspectiva. Ni mejor, ni peor. Simplemente distinta. Con algunas importantes lecciones aprendidas. Menos sentida seguro, más libre quizás; muy distinta de todas todas. Con otro centro de gravedad.

Y cuánto me alegro por ello.

Así que quisiera darte la gracias, Fulanita de tal, por haber sido mi pasado y haberme ayudado a forjar mi presente con tus cenizas.

Ahora somos más fuertes.


Firmado: Menganita

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