jueves, 10 de marzo de 2011

El gran azul

A David Shaw le gustaba el mar. Lo disfrutaba tanto que se había formado durante mucho tiempo como buceador profesional. Llevaba años llenos de grandes experiencias, cada vez a más profundidad.

Un septiembre decidió ir con unos amigos a Sudáfrica, quería ver por sí mismo el Agujero de Boesmangat, o la Sima del Bosquimano para los autóctonos. Era uno de los Blue Hole más profundos que ha pisado el hombre, solamente 5 afortunados se habían posado sobre ese suelo oceánico a -271 metros de profundidad.

Tras muchos días de preparativos y tenerlo todo revisado concienzudamente, llegó el día deseado: mar en calma, todo el equipo en orden y muchísimas ganas. El barco les dejó a la altura de la claustrofóbica entrada al agujero. Una estrechísima gruta en la que relucía una pequeña placa en homenaje a Deon Dreyer fallecido el 17 de diciembre de 1994 mientras ayudaba al buceador Nuno Gomes a alcanzar por primera vez el fondo de la sima. Nunca se pudo recuperar el cuerpo.

Shaw ya sabía que esta aventura era seria, pero por un instante verdaderamente se estremeció ante aquella tragedia. Pero siguió descendiendo. Pronto rebasó los 30 metros y cambió el subministro de oxígeno por el de trimix. Y continuó el descenso. Hacia los 150 metros, ya tiraba de heliox. Cada vez quedaba menos para ver ese fondo tan anhelado.

Y llegó. Por fin tocó aquél suelo apenas pisado por nadie más. Era el 6º afortunado en todo el mundo. Se sentía muy satisfecho. una euforia controlada lo invadía. Miró a un lado y a otro. Quería dar algunos pasos más por allí.

Un pie, otro pie. Un pie, otro pie.

Las luces de su casco enfocaban a unos 5 metros, no más. El resto era negro. El vacío. La nada. Y le pareció ver algo,... ¿amarillo? Se acercó un poco más. Un poco más. Más.

No lo podía creer, era el cuerpo de Deon Dreyer con todo el equipo casi intacto, exceptuando la corrosión del metal esmaltado de las bombonas a su espalda. Increíble. Lo tocó levemente. Tenía miedo de que con un solo gesto se le desintegrara entre los dedos. La cámara colocada en su hombro lo estaba grabando todo; bien, luego podrían verlo y comprobarlo. Antes de subir, ligó una fina cuerda al cuerpo y al extremo una boya. Por si luego tenía que localizarlo.

Y ascendió, en varias horas, con todas las paradas de descompresión reglamentarias. Y con una sonrisa gigante en el rostro.

Días después, el equipo de Shaw contactó con la família del difunto y acordaron la recuperación del cuerpo. David estaba entusiasmado. Hasta el gobierno de aquél país cuyas aguas había mancillado le iba a subvencionar parte de la expedición. El helio es carísimo y necesitaban muchas botellas para él y para el resto de los buceadores de soporte.

Y lo preparó todo. Pasaron meses. Pero por fin llegó el día señalado. Los familiares también iban en el barco. Incluso una pequeña emisora nacional había dedicado a una reportera y un cámara, increíble. Era un día muy emocionante para todos.

Tras comprobar todo el equipo por enésima vez, procedió al descenso de la misma forma que la primera inmersión. Estaba todo planeado, llegaría al fondo en unos minutos. Tenía que cortar las bridas que mantenían al cuerpo de Dreyer unido al pesado equipo de reguladores, bombonas y otros artilugios pesados, meterlo en una bolsa (hecha especialmente para ello) y llevarla al punto de control a 220 metros y dársela a su compañero Don Shirley, quién, a su vez, la llevaría al siguiente buceador de soporte a 170 metros y así sucesivamente hasta la superfície. Mientrastanto, a David le tocaba ir haciendo las paradas establecidas, con lo que la bolsa llegaría a la superfície varias horas antes que él y que algunos de sus compañeros.

Después de 12 minutos, llegó al fondo siguiendo la cuerda-guía dejada meses antes, donde yacía el cuerpo de Deon. Sacó las tijeras y procedió a cortar las cintas que lo sujetaban al equipo, cuando, de pronto, el cuerpo de Dreyer comenzó a flotar y a tambalearse.

¿Cómo podía ser? ¡Después de 10 años sumergido solamente debían quedar los huesos!

Craso error, el cuerpo se había momificado y contenía una sustancia que lo hacía flotar de forma muy inestable, oscilando con cada mínimo movimiento de agua.

En su lucha por estabilizar el cuerpo del difunto, David se está agotando a un ritmo vertiginoso. Para colmo, el cable que debería servir para subir el cuerpo se ha enredado con el suyo. Menudo lío.

Mientrastanto, Don Shirley le espera 50 metros más arriba. El agua está tan clara que Don puede ver las luces de David en el fondo. Todo va bien. Después de unos minutos, Shirley se da cuenta de que las luces no se mueven.

Instantes después, en el barco, ven emerger una de las tablillas que utilizan los buceadores para comunicarse con superfície. En ella se puede leer: DAVE NO VA A REGRESAR.

La pesadilla se ha hecho realidad. Ni Deon ni Shaw. El gran azul se los ha quedado a ambos.

Fatídicas casualidades, diez días más tarde, salieron a flote ambos cuerpos y pudieron ser recuperados por sus respectivas famílias.

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Espeluznante, ¿verdad? Pues bien, esta historia es real. Aunque os la he relatado a mi manera, todos los datos que he usado son verídicos.

Ocurrió en 2005.

El vídeo de la última inmersión de David Shaw está colgado en YouTube (aviso, es muy angustioso):


Su página web personal sigue colgada con las entradas que muestran la ilusión de todos los preparativos para el rescate de Deon Dreyer y con un trágico apartado de 'Planes Futuros' : http://www.deepcave.com/

Os presento a la zorra de Boesmansgat Cave :



Y mis amigos ya me van diciendo que tenemos que organizar salidas de submarinismo ahora que comienza el buen tiempo ya que el año pasado varios nos sacamos el PADI,...

6 comentarios:

  1. Vaya, mi post no se quedó.
    Comentaba que existe una fosa mucho más peligrosa, que produce un efecto óptico que hace creer al buceador que sube en vez de bajar, eso, mezclado con los efectos de narcolesia les impide reaccionar coherentemente y pierden toda noción de lugar. Hay varios cuerpos aun no rescatados y un documento grafico brutal de un ruso que bajo y .... no subió.
    Esta historia la he leido. Es algo increible.
    Para relajar las tensiones pongo un enlace a un vídeo de un apneista que baja a un blue hole en Bahamas y lo ruedan. Por supuesto que estará rodado en varias tandas y que es todo controlado, pero no lo hace menos impresionante. Las imagenes y la música te sumergen nunca mejor dicho.

    http://www.youtube.com/watch?v=uQITWbAaDx0&tracker=False

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  2. La fosa que tu comentas es donde murió Yuri Lipski, no? Que también hay vídeo, y encima comentado. Sí, sí, también lo ví ayer buscando por interné, pero es que lo de este tío que encima iba a recuperar un cuerpo y fue él quién se quedó, me impresionó, mira. También ví el video de una francesa, creo que intentaba batir el record de profundidad de su marido con una sola inhalación a pulmón libre y también se autograba mientras la palma,...
    Lo del buceo yo ya me lo tomaba en serio, pero coño, estas cosas dan miedito :S
    Ah, y gracias por el vídeo :)

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  3. dejame decirte Charlotte que yo moriré de aburrimiento en el sofá haciendo tumbing. No entiendo porque le da a la gente por ir a joderse la vida de gratis...

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  4. Joder qué angustia ... no pienso mirar el video porque es un tema que de siempre me da un mal rollo terrible. Y mira que tenía una amiga que me machacaba con la peli de "El gran azul" y me la hizo mirar 20 veces. Ná, ni por esas. A mi el buceo me da claustrofobia, sólo pensar la cantidad de agua que debe hacer encima y lo que pesa ya se me nublan los sentidos ...

    Yo, como Juana. En el sofá y con la bolsica de pipas, rumiando. Y poco más.

    PD: Por cierto, ayer, casualidades de la vida, ¡vi a Joel Joan! pasó por delante de mi casa. Y siento decirte que, dos cosas: una, iba cojo. Dos, paseaba un cochechito con un niño/a, que imagino será suyo/a ... ¿no?

    Hala, beso gordo

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  5. Juana, mujer, no creo que el pobre hombre fuera a joderse la vida a propósito,... Simplemente que hay algunas actividades que conllevan más riesgos que otras, pero cruzando un paso de peatones también te la juegas ;)

    Salamandra, no jodas? Cojo? Pues no he sido yo! jajaja :D Y bueno, yo sabía que tenía un crío, pero de hace tiempo, así que si iba con un carrito,... quizás sea el segundo :_( Ains, que lástima, tan majo y con 2 mochilas.

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  6. El relato está muy bien pero por si acaso yo me quedo con Juana en el sofá.
    El video lo veo otro día.

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