martes, 3 de enero de 2012

Desde mi ventana


No se ve demasiado, pero hay noches que me quedo contemplando la luna. Justo enfrente. Encima del edificio del chaflán de delante. Blanca. Luminosa. Solitaria.

Hoy ha sido uno de esos días. Me he sentado en el suelo, con uno de los cojines con estampado de vaca que normalmente tengo sobre mi mini-sofá y me he quedado observando.

Los semáforos parpadeando. De vez en cuando pasa un coche. Oigo el motor desde el cruce anterior. La mayoría de los que pasan a estas horas son taxis. Negro y amarillo. Faros. Y el ruido que se aleja poco a poco.

Luego el silencio. La luna. La ténue luz y las sombras. El aire meciendo las ramas de los árboles moribundos de las aceras. El cartel de un viejo bar. 

Algunas ventanas de los edificios están iluminadas. Me pregunto qué estarán haciendo las personas que viven en ellas. Yo les estoy mirando. Incluso a veces veo sus sombras. O los cambios de luz de la televisión.

Quizás en alguna de esas ventanas alguien me estará viendo a mí. Sin cortina, sin ninguna lámpara encendida. Una silueta en la sombra. Escondida. Espiando a los demás. Mirando. Sola.

Y por un instante, solamente un momento, efímero, breve... el olvido. Ni dolor, ni rencor, ni decepción. Sin ningún pesar. Todo mucho más sencillo.

No sentir nada... Solo tranquilidad.

Lástima no poder detener el tiempo.

4 comentarios:

  1. No se puede detener el tiempo, lo que tenemos que hacer es seguir avanzando con el menor lastre posible.

    1besico nena! ;)

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  2. Charlotte, veo que tenemos las mismas aficiones! Mirar, observar, imaginar, soñar... Desde mi casa sí se ven muchas cosas: montaña, mar, casas, personas... Ahora que vuelvo a fumar (sí, doblé las rodillas) cada noche me dedico un piti en alguna de las terrazas, siempre mirando al cielo y sabiendo que sigo teniendo los pies en el suelo. Un beso guapa!

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  3. Fiona, lo sé, y lo intento, créeme. Pero tengo mis momentos...y ayer tuve uno de tranquilidad, por fin, después de todos estos días tan extraños.

    Kitty, yo no veo ni mar ni montaña! me das envidia...

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  4. Se acabaron las vacas no? ¿Y así vienes?

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