jueves, 26 de abril de 2012

Locura simbólica

Ayer fui a cenar a Vielha con una amiga motera que estaba pasando unos días en casa de su madre. Yo vivo en Barcelona. De Barcelona a Vielha hay unos 300 kms aprox. Salí después de comer (pidiéndome la tarde de fiesta en el trabajo), cené y bajé.


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Ya, una locura, lo sé.

La Vall d'Aran
Pero lo necesitaba. Mi cabeza lo necesitaba. Mis pulmones reclamaban aire fresco. Mis ojos querían montaña. Mi corazón necesitaba tranquilidad. Yo necesitaba distancia. Tenía que salir de aquí. Y lo hice.

Aunque hoy me esté muriendo del cansancio. Supongo que llegar sobre las 3 de la madrugada de semejante palizón de 600 kms y entrar a una reunión a las 8, es lo que tiene.

Pero me fue bien. Hoy me siento mejor. Y eso es bueno.

Sí. Oficialmente estoy como una regadera. Lo sé.

¿Y qué?

La vida es corta y solo hay una.

Llegando a Vielha

6 comentarios:

  1. Pues muy bien que hiciste, a veces es necesario escapar como tú dices, aunque sólo sea por unas horas...y oye, el cansancio está, pero no sabe igual!

    Cuando te apetezca bajar un poco más, aquí en Murcia hace ya tiempo de playa, jajaj.

    1besico!

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  2. Mmm, pues mira, ahora que lo dices, nunca he estado en Murcia... jeje, y este año no tengo planes para las vacaciones... uhmmmmm
    Si me animo, te aviso para que me adoptes! Muaks.

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  3. Si cuerpo y mente daban el visto bueno (aunque tras el cansacio recularan) es que era un acto necesario y saludable. Ey, Charlotte, si los Cure cantaran el A letter to a Elise, por favor, enciende un pitillo a mi salud, o un mechero, algo.

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  4. Vamos que no soy el único que necesitaba perderse.

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    Respuestas
    1. Por lo visto no, pero ¿te has encontrado? Yo aún me busco...

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