viernes, 31 de agosto de 2012

Charlotte's resurrection


Jelooou ! Sí, no me he muerto, es que estaba de parranda!

Este año necesitaba una buena desconexión vacacional y me he homenajeado con un mes enterito sin laborar.

Hoy es mi último día de vacaciones y ni me ha tocado la lotería (bueno, mentira, me tocaron 19 eurillos en el megasortero de chorrocientos millones del 9 de agosto) , ni he pescado a un novio rico. Así que vuelta al trabajo este lunes. Voy a morir.

Bueno, que me despisto, lo que yo quería contaros es que me he ido de viaje a Japón. Sí, sí, yo también alucino aún. De no tener ningún plan vacacional más que escaparme con la moto en plan carretera y manta, a irme 16 días al país del sol naciente. Ya véis cómo se me va la cabeza.

Pero ha merecido la pena. Han sido unas buenas vacaciones. Desconexión total, nuevas experiencias, alguna que otra anécdota que contar y muchos, muchos recuerdos (más que fotos, que ya es decir).

Los japoneses me han parecido realmente curiosos. Más cerrados de lo que me esperaba, eso sí. Enfermizamente organizados para unas cosas y terriblemente caóticos para otras. Muy educados en general, pero con poca tolerancia al turista occidental.

Me ha sorprendido mucho su falta de conocimiento del inglés. Vamos, que no hablan ni 'papa'. Cosa que a veces hace difícil poderse entender con ellos, ya que además su manera de gesticular es muy distinta a la nuestra.

Tokyo me ha encantado, al contrario de lo que he leído por internet en muchos blogs. Es una mega urbe espectacular, con muchos contrastes. Kyoto es distinta, quizás con más encanto a simple vista, menos cosmopolita. Osaka no mola y punto (¿Será por las 2h dando vueltas buscando un puto cajero para sacar dinero porque nadie entiende 'money' ni 'credit card' aunque se la estés enseñando?). La zona de los 5 lagos al pie del Fuji merece varios días de visita, una lástima haber estado solo un día y haber tenido que salir a lo Pekín Express por haber perdido el último autobús. Al menos ahora me río aunque ya me veía mendigando a algún acampado por ahí cobijo para aquella noche. Nikko y Kamakura son templos y más templos. Hiroshima te estremece. La puesta de sol en Miyajima te deja sin palabras, es de lo más bonito que he visto después de un amanecer en la Bahía de Halong (Vietnam). Un paseo por el monte Koya, con el cementerio budista más grande del mundo, te encandila. Y, excepto por el mausoleo de Panasonic Corporation (lo juro), casi, casi dan ganas de convertirte para que te entierren allí.

Así que, aunque parezca que he visto mucho, me he ido con la sensación de 'temas pendientes'. Nunca se sabe, quizás vuelva algún día. Me gustaría.

Y nada, a ver si me pongo un poco al día de todo, porque no me he enterado de nada este verano. Espero que estéis todos bien y hayáis podido disfrutar de unos días libres. Os leo a ver qué contáis.

Ahora toca volver a la rutina.

¡¡¡ No quierooooo !!!
 

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